Visitas desde la apertura

martes, 14 de mayo de 2013

Telón

Se cierra el telón. Los actores paladean los últimos - literalmente - aplausos de su vida en este teatro. Los tramoyistas, antes de que pudieran siquiera voltearse y despedirse los unos de los otros, ya han comenzado a desmantelar los decorados, los camerinos incluso. El silencio atroz que flota entre los martillazos y los gritos de cuidado y atención no resta ni añade solemnidad al acto. El protagonista y su compañera miran en derredor y solo ven abatimiento y desgana. El empresario, en su palco, sentado junto a la implacable inversora, mira el reloj una y otra vez. Demasiado están tardando en desaparecer de su vista. El local está vendido, la firma rubricada, todo desaparece. Detrás del telón, solo hay flaqueza. Falta de voluntad. Han sido demasiadas representaciones juntos; toda una vida. Los diálogos entre ellos ya no eran textos a interpretar sino vida a vivir. Intentan articular palabra, alentarse. Pero saben que es imposible. Esa caída de telón, para ellos, para todos, ha sido la última.

En el teatro que una vez pareció amanecer un imperio, gracias a los caprichos del público volátil y la aquiescencia del empresario manipulado y bobo, en ese teatro - digo - jamás volverá a amanecer.

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